
El periodismo español se encuentra de luto tras la noticia del fallecimiento de Fernando Ónega a los 78 años, un referente en la comunicación y una de las voces más reconocibles de la Transición. Su legado es inmenso, no solo por su labor como cronista y periodista, sino también por ser el padre de la presentadora de televisión Sonsoles Ónega. En su programa “Y ahora Sonsoles”, la comunicadora se ausentó para rendir homenaje a su padre, lo que llevó a Pepa Romero a asumir el control del espacio en un momento cargado de emotividad. Romero, visiblemente afectada, transmitió las condolencias al tiempo que expresaba el impacto que Fernando había tenido en la profesión.
La capilla ardiente se abrirá mañana en la Casa de Galicia en Madrid, donde amigos y colegas podrán rendir su último adiós. Durante la transmisión, el equipo del programa se unió en un sentido homenaje, destacando la figura de Ónega como una «leyenda» del periodismo español. Beatriz Cortázar también recordó su importancia en la política del país, subrayando su histórica comunicación durante el primer gobierno democrático de Adolfo Suárez. La partida de Fernando Ónega ha dejado un vacío en el mundo de la información, marcado por su compromiso y pasión por la verdad.
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