
Liam Conejo, un niño ecuatoriano de cinco años, ha sido liberado de un centro de detención en Dilley, Texas, tras una orden judicial bajo la dirección del magistrado federal Fred Biery. La detención de Liam y su padre, Adrián Conejo, por agentes del ICE en Minneapolis, había generado controversia internacional, subrayando las críticas a las políticas migratorias de la Administración Trump. En su fallo, Biery cuestionó la falta de humanidad en el sistema migratorio estadounidense e indicó que la deportación debería lograrse de manera más respetuosa y ordenada. La decisión judicial incluyó referencias a figuras históricas y bíblicas para subrayar la importancia del humanismo y la justicia en el tratamiento a los inmigrantes.
El caso de Liam es parte de un operativo más amplio, conocido como Operación Metro Surge, que ha influido en la detención de múltiples menores en Minneapolis, lo que ha provocado protestas y críticas significativas. Aunque la familia Conejo ingresó legalmente a Estados Unidos en 2024, las autoridades migratorias alegan que su permiso ha expirado, mientras que ellos aseguran no haber recibido ninguna orden de deportación. La situación ha atraído la atención de congresistas estadounidenses, como Joaquín Castro, quien visitó el centro de detención y expresó preocupación sobre el impacto emocional del arresto en el niño. Este acontecimiento resalta las tensiones entre las políticas de inmigración gubernamentales y los derechos humanos, en medio de un clima político cada vez más polarizado en los Estados Unidos.
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