Las emisiones de dióxido de carbono generadas por combustibles fósiles y la fabricación de cemento seguirán en aumento en 2025, alcanzando las 38,1 gigatoneladas, según el informe del Global Carbon Budget. Desde la firma del Acuerdo de París en 2015, estas emisiones han crecido un 9,8%, complicando el cumplimiento de los objetivos de limitar el aumento de la temperatura global. Con medio siglo de margen para mantener el calentamiento bajo 1,5 grados, la ventana de acción se reduce constantemente. La expectativa científica apunta a superar esta barrera en la próxima década, requiriendo reducciones drásticas de otros gases de efecto invernadero, como el metano, y la adopción de técnicas avanzadas de captura de carbono.
El informe resalta que China, responsable del 32% de las emisiones globales, es clave en la transición energética. A pesar de la desaceleración prevista en sus emisiones, el crecimiento de renovables no logra aún desplazar del todo a los fósiles. En contraste, la Unión Europea, tras un incremento temporal debido a condiciones meteorológicas desfavorables, sigue en la senda de reducción de emisiones. Estados Unidos, el segundo mayor emisor, ha experimentado un aumento vinculado a la guerra en Ucrania y el uso incrementado de carbón. Sin embargo, se observa una tendencia positiva en 35 países que han logrado disminuir sus emisiones mientras sus economías crecen, señalando un camino viable para el resto del mundo.
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