En una operación conjunta, la Fuerza de Reacción Inmediata Pakal, junto a la Secretaría de la Marina y la Fiscalía, detuvo a 12 policías y siete civiles en Tapachula, Chiapas, por presuntos nexos con el crimen organizado. La acción, llevada a cabo en las localidades de Mazatán y San José El Hueyate, buscó desmantelar una red involucrada en actividades ilícitas, como el tráfico de drogas, armas y migrantes. Las detenciones ocurrieron en un contexto de creciente presión social y demandas de justicia por los 83 migrantes desaparecidos en la región entre septiembre y diciembre de 2024, cuyos familiares continúan exigiendo respuestas y acciones concretas por parte de las autoridades mexicanas.
El operativo sorpresa se realizó en un área conocida por ser un punto estratégico de salida para actividades criminales hacia el norte del país. A pesar de la captura sin complicaciones de los policías, los civiles, identificados como vigías del crimen organizado, opusieron cierta resistencia. Estas detenciones resaltan la intervención estatal en una región largamente controlada por grupos criminales y coinciden con un esfuerzo más amplio de depuración institucional, que ya ha visto la captura de 156 policías y de varias figuras políticas locales vinculadas con el Cártel Jalisco Nueva Generación. Sin embargo, a más de un año desde el inicio de las desapariciones masivas, las autoridades no han logrado encontrar a los migrantes, subrayando la complejidad del problema del tráfico de personas en la región.
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