Los clanes de narcotraficantes que tradicionalmente operaban en el sur del país han expandido sus actividades al mercado internacional de la cocaína, consolidándose como actores clave en la cadena de suministro global de esta droga. A medida que su influencia se extiende más allá de las fronteras nacionales, estos grupos han comenzado a establecer conexiones directas con compradores extranjeros, actuando como intermediarios en transacciones de gran escala. Este movimiento representa un cambio significativo en la dinámica del narcotráfico, ya que anteriormente estos clanes se limitaban a funciones más locales y ahora asumen un rol protagónico en el trasiego internacional de cocaína.
Este desarrollo ha prendido las alarmas entre las autoridades internacionales, quienes advierten sobre las posibles implicaciones de este nuevo rol de los clanes sureños en el mercado de narcóticos. Con los clanes fortaleciendo sus redes económicas y logísticas, existe un temor creciente de que podrían influir en la corrupción de funcionarios y desestabilizar aún más las regiones donde operan. Además, el cambio hacia el mercado internacional podría significar una escalada en la violencia y competencia por el control de territorios estratégicos, así como un aumento en los conflictos con otros cárteles de droga ya establecidos en el comercio global de estupefacientes. En respuesta, las fuerzas del orden intensifican sus esfuerzos para desarticular estas redes emergentes y combatir el tráfico ilícito a nivel mundial.
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