En los últimos años, la evolución en el ámbito de la inteligencia artificial ha sido exponencial, con modelos que han pasado de manejar millones de parámetros a trillones. Esta transformación, impulsada por modelos de lenguaje como GPT-4, Llama 3.1 o Claude Sonnet, ha planteado desafíos importantes para la infraestructura tecnológica, donde la interconexión de chips se ha convertido en un componente esencial.
NVIDIA, a través de su tecnología NVLink, ha emergido como un pilar fundamental en la llamada «fábrica de IA». Con el lanzamiento de NVLink Fusion, la compañía ha dado un giro estratégico, permitiendo a hiperescaladores, gobiernos y grandes corporaciones construir superclústeres personalizados. Así, las CPUs y XPUs se integran en un mismo tejido de comunicación, redefiniendo la forma en que se estructuran las infraestructuras de inteligencia artificial.
Desde su debut en 2016, NVLink ha superado consistentemente las limitaciones del PCIe Gen3, ofreciendo avances significativos en velocidad de comunicación y reducción de latencia. La evolución de NVLink ha permitido que los racks NVL72 se establezcan como el estándar en las fábricas de IA de exaescala.
Sin embargo, el verdadero reto económico no está únicamente en el entrenamiento de modelos, sino en la inferencia: la capacidad de ofrecer resultados en tiempo real a millones de usuarios. En este aspecto, la interconexión es crucial para asegurar una latencia mínima y maximizar el rendimiento y la eficiencia energética.
Con NVLink Fusion, NVIDIA abre su tecnología de interconexión para permitir una personalización sin precedentes. Los actores ahora pueden diseñar CPUs personalizadas, crear XPUs híbridas y construir fábricas de IA a medida sin necesidad de depender de un diseño cerrado. Esto no solo marca un avance tecnológico, sino también geopolítico, permitiendo a regiones como Europa y Asia buscar soberanía en el ámbito de la IA.
Las expectativas para el futuro son ambiciosas. Se prevé que NVLink pueda soportar dominios de más de 1.000 GPUs coherentes, con anchos de banda de hasta 5 TB/s por GPU, apuntando a una interconexión global que funcione como un único superclúster.
En última instancia, NVLink Fusion no solo consolida el liderazgo de NVIDIA en la interconexión de GPUs, sino que actúa como catalizador para un ecosistema más flexible, donde la innovación y la personalización son posibles. En esta era, donde la latencia define la competitividad, contar con NVLink Fusion significa tener la clave para liderar en el reino de la superinteligencia.
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