

En esta época del año, contagiarse de gripe supone un riesgo relevante para la salud respiratoria, no solo por la enfermedad en sí, sino también por las complicaciones serias que puede desencadenar, como la neumonía bacteriana tras una infección viral. Desde el servicio de Neumología del Hospital Universitario Vithas Madrid La Milagrosa advierten: “Aunque la mayoría de los casos cursan con síntomas leves, un porcentaje importante puede evolucionar hacia complicaciones graves”.
La doctora Sara González Castro, especialista en Neumología del Hospital Universitario Vithas Madrid La Milagrosa, explica que durante la infección por el virus de la gripe se modifica la respuesta del sistema inmunitario y puede producirse una liberación excesiva de mediadores proinflamatorios, lo que contribuye a una lesión pulmonar de carácter sistémico. Además, el propio virus puede dañar directamente el epitelio respiratorio, debilitándolo y favoreciendo la aparición de neumonía viral y de una sobreinfección bacteriana secundaria. Este epitelio actúa como una barrera frente a virus y bacterias, de modo que, cuando se altera, el organismo queda más expuesto a nuevas infecciones provocadas por distintos microorganismos.
Al disminuir esa capacidad defensiva, bacterias como el estreptococo y el estafilococo pueden multiplicarse con rapidez y provocar una neumonía. “El cuadro clínico suele manifestarse con un empeoramiento repentino cuando parecía que el paciente estaba mejorando, fiebre alta, dificultad para respirar y tos con expectoración productiva o de aspecto purulento”, señala la doctora González. Por ello, subraya la necesidad de no restar importancia a los primeros síntomas y acudir a urgencias para controlar la evolución, realizar un diagnóstico precoz y valorar si es necesaria antibioterapia, con el fin de evitar ingresos prolongados y evoluciones complicadas.
Para reducir el riesgo de estas complicaciones, insiste en la vacunación anual frente a la gripe, especialmente en los grupos más vulnerables: personas con enfermedades crónicas o inmunodeprimidas, con antecedentes de tabaquismo y, de forma destacada, pacientes con patologías respiratorias como EPOC, fibrosis pulmonar o asma. También remarca la utilidad de utilizar mascarillas FPP2 en espacios cerrados y en situaciones de aglomeración.
