El proceso de paz en Colombia con las disidencias del Estado Mayor Central (EMC) de las FARC, liderado inicialmente por Iván Mordisco, se ha fragmentado, generando tensiones entre el Gobierno de Gustavo Petro y los grupos armados. En 2023, Mordisco y su facción iniciaron negociaciones de paz, que incluyeron un cese al fuego bilateral y la renuncia al secuestro extorsivo. Sin embargo, para 2024, más de la mitad del EMC, influenciada por Mordisco, abandonó la mesa de diálogo, mientras que una facción liderada por Calarcá Córdoba continuó las negociaciones. El Gobierno, enfrentado a ataques de grupos disidentes, suspendió el cese al fuego en varias regiones, y finalmente dejó de negociar con Mordisco, orientando sus esfuerzos hacia otras facciones, como el renombrado Estado Mayor de los Bloques y Frente (EMBF) bajo Córdoba.
A pesar de los avances iniciales, las negociaciones fueron interrumpidas repetidamente por acciones violentas, incluidos atentados contra militares y la muerte de líder indígena, lo cual llevó al Gobierno a designar al EMC, junto a otros grupos como el Clan del Golfo, como organizaciones terroristas. Las divisiones dentro de las disidencias complican las perspectivas de paz, ya que el EMC continúa operando en regiones estratégicas de narcotráfico, mientras que el EMBF sigue buscando acuerdos en áreas como el Catatumbo. Sin embargo, la situación permanece volátil, con el Gobierno intentando mantener el diálogo con los sectores dispuestos a negociar, en medio de un complejo panorama de violencia y criminalidad en el país.
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