La situación en el litoral andaluz ha adquirido tintes alarmantes debido a los residuos dejados por actividades de narcotráfico. En playas aisladas y protegidas, como la Punta del Boquerón en San Fernando, es cada vez más común encontrar bidones de gasolina flotando tras días de mar en calma, un fenómeno que se repite desde Doñana hasta el Cabo de Gata. Javier Benavente, presidente del Parque Natural de la Bahía de Cádiz, denuncia la dificultad de gestionar estos residuos en áreas de difícil acceso y con pocos recursos, lo que provoca una contaminación progresiva. La Consejería de Sostenibilidad y Medioambiente de la Junta de Andalucía ya reconoce este como un problema recurrente que también afecta otros parques naturales, enfrentándose a la tarea titánica de limpiar con recursos limitados y con el problema de los residuos renovándose constantemente.
El auge de estas actividades de narcotráfico, exacerbado tras la prohibición en 2018 de embarcaciones neumáticas y semirrígidas de alta velocidad, ha provocado un incremento en el uso de «petaqueros», responsables de aprovisionar de gasolina a las narcolanchas. Esta logística ilegal ha intensificado la contaminación en el litoral, con bidones vacíos que llegan a costas y áreas sensibles. En respuesta, voluntarios y residentes locales se han movilizado en iniciativas de limpieza, aunque el problema persiste debido a la limitada capacidad de gestión de residuos de los municipios. Las autoridades han solicitado al Ministerio del Interior intensificar la vigilancia, mientras que agentes como Agustín Domínguez de la asociación Jucil, abogan por modificar la legislación que permita sancionar más estrictamente estas prácticas, con la esperanza de disminuir tanto la contaminación como las operaciones de narcotráfico en la región.
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