
Más de 200,000 personas salieron a las calles de Múnich este sábado en una manifestación organizada por el grupo Círculo de Múnich bajo el lema “Derechos Humanos y Libertad para Irán: Solidaridad Internacional con el Pueblo Iraní”. La multitudinaria protesta coincidió con la Conferencia de Seguridad que se celebra esta semana en la capital bávara, un evento clave en política exterior que reúne a importantes líderes políticos y militares de todo el mundo. El recinto de la conferencia, el lujoso Hotel Bayerischer Hof, se vio rodeado de altas medidas de seguridad ante el incremento de manifestaciones relacionadas con el evento, registrándose más de 15 protestas adicionales. La presencia de figuras como Reza Pahlavi, opositor iraní e hijo del derrocado sha, quien abogó por una intervención militar para acelerar la caída del gobierno iraní, subrayó el tono crítico de la protesta.
En el contexto de esta movilización, se destaca la dura represión desplegada por las autoridades iraníes contra las manifestaciones antigubernamentales dentro de Irán. La ONG HRANA, con sede en Estados Unidos, estima en más de 7,000 el número de muertos por la represión de estas protestas, que estallaron a finales de diciembre en reacción a la precaria situación económica del país. Las intensas manifestaciones alcanzaron su punto más violento a principios de enero, aunque han disminuido con el tiempo. Desde balcones y azoteas en Teherán, los ciudadanos iraníes continúan expresando su descontento, gritando consignas antigubernamentales cada noche, en un acto que simboliza el persistente clamor por cambios en el país. El gobierno iraní, por su parte, ha atribuido las protestas a la injerencia de Estados Unidos e Israel, y a monarquistas exiliados, rechazando las críticas internacionales por la represión. La situación tensa en Irán sigue generando profundas divisiones y un llamado internacional para no apaciguarse ante el régimen actual.
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