El 25 de noviembre, Madrid se convirtió en el epicentro de la lucha feminista con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Miles de personas salieron a las calles para manifestarse contra la violencia machista, marcada por la reciente ocurrencia de un nuevo crimen en España, elevando a 41 el número de víctimas en lo que va del año. Bajo el lema «No estamos solas, faltan las asesinadas», la marcha señalaba las distintas formas de violencia sufridas por las mujeres, desde la sexual y económica hasta la digital e institucional. A pesar de las divisiones dentro del movimiento feminista, reflejadas en dos marchas distintas respaldadas por distintas organizaciones, el objetivo común de denunciar la impunidad y exigir justicia mantuvo unida a la multitud.
La manifestación, que abarcó emblemáticos lugares de la capital como Atocha y Gran Vía, se vio marcada por la participación de figuras políticas como la ministra de Igualdad, Ana Redondo, y la ministra de Educación, Pilar Alegría, quienes subrayaron la urgencia de abordar la violencia en redes sociales y la influencia de la pornografía en Internet. La protesta se vio animada por lemas contundentes que resonaban con potencia entre los asistentes, destacando la valentía de mujeres como Gisèle Pelicot y recordando figuras históricas como Ana Orantes, cuyo caso visibilizó la violencia de género en 1997. Con cánticos que exigían que la culpa recaiga sobre los agresores y no sobre las víctimas, el ambiente reflejaba la determinación de quienes, independientemente de sus diferencias, demandan un cambio estructural para erradicar la violencia contra las mujeres.
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