
Los docentes han intensificado sus reivindicaciones solicitando que se reconozcan oficialmente y se remuneren las horas dedicadas a la preparación de clases. Argumentan que estas horas son esenciales para garantizar una enseñanza de calidad y que, actualmente, este tiempo que invierten fuera del aula no es valorado económica ni institucionalmente. La falta de compensación por este trabajo adicional genera un malestar creciente en el gremio, ya que consideran injusto no recibir remuneración por una labor que consideran fundamental para la educación de sus alumnos.
El reclamo no solo apunta a un reconocimiento económico, sino también a la necesidad de que se visibilice el esfuerzo y la dedicación que la preparación de clases conlleva. Los docentes señalan que trabajar en un marco que no valora estas horas provoca un desgaste emocional y profesional, afectando su motivación y, por ende, la calidad educativa. En este contexto, piden a las autoridades educativas que revisen sus políticas y realicen los cambios necesarios para incluir estas horas dentro del cómputo oficial de la jornada laboral. Este movimiento busca abrir un espacio de diálogo para encontrar soluciones equitativas que beneficien tanto a los educadores como a los estudiantes.
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