

En plena ola de protestas agrarias, España se enfrenta a un día de movilizaciones masivas que reflejan la profunda preocupación del sector primario ante las políticas europeas y los impactos económicos recientes. Desde el pasado 16 de octubre, organizaciones agrarias y ganaderas han organizado una serie de concentraciones y tractoradas en distintas regiones del país, respondiendo a decisiones y acuerdos que consideran lesivos para sus intereses.
Las protestas principales, conocidas como el ‘super jueves’ del campo español, incluyen movilizaciones en ciudades clave como Sevilla, Málaga, Huelva, Granada, Valladolid, Salamanca, Burgos, Palma, Valencia y La Rioja. La raíz del malestar radica en varias cuestiones: la reducción del 23% en el presupuesto de la Política Agrícola Común (PAC), el rechazo a los acuerdos comerciales con países terceros —especialmente con Mercosur— y la excesiva burocracia que encarece y complica la producción agrícola y ganadera.
El acuerdo con Mercosur, cuya puesta en marcha está paralizada en el Parlamento Europeo, ha sido uno de los focos de rechazo más visibles. Los agricultores denuncian que permitirá la entrada de productos latinoamericanos a bajo coste que no cumplen con las mismas exigencias en términos sanitarios y medioambientales que los productos europeos, generando competencia desleal y poniendo en riesgo la supervivencia de muchas explotaciones.
En diferentes regiones, las movilizaciones han tomado distintas formas pero con un objetivo común: hacer oír sus reclamaciones. En Sevilla, las tractoradas comenzarán temprano, a las 8:00 horas, con concentraciones que apuntan también contra los acuerdos comerciales y exigen soluciones ante la falta de mano de obra y los altos costes de producción. Málaga convocó una concentración frente a la subdelegación del Gobierno, en horario parcial, para exigir ser escuchados en un proceso que consideran de total invisibilidad.
Por su parte, en Huelva y Granada las movilizaciones han sido convocadas para las 10:00 horas, con rutas que terminarán en diferentes puntos de las ciudades, incluyendo la lectura de manifiestos y demandas específicas de cada zona. Castilla y León, con una tradición de movilizaciones agrícolas, ha organizado tractoradas en ciudades como Burgos, León y Salamanca, incluyendo una particular tractorada infantil en Palencia que culminará con entregas de productos básicos como patatas, azúcar y carne a modo de protesta simbólica.
Otras regiones no han quedado atrás. En Valencia, decenas de tractores han recorrido las calles en respuesta a los daños provocados por la Dana en las parcelas agrícolas, reafirmando la urgencia de medidas que protejan la producción local y defiendan los intereses en infraestructuras hidráulicas. La protesta en La Rioja ha consistido en cortes de carreteras durante todo el día, en señal de denuncia contra las políticas que consideran perjudiciales para su sustento.
Estas movilizaciones también se extienden a Baleares, donde se prevén marchas lentas en Palma y Ariany, y en Cantabria, con concentraciones en Santander, en reacción a las políticas y acuerdos que consideran afectan directamente a su economía agrícola. El fenómeno refleja un sector cada vez más movilizado y consciente de su peso integral en la economía nacional, además de su vulnerabilidad ante decisiones que consideran desequilibradas y dañinas para su supervivencia.
En medio de este escenario, el Gobierno español ha anunciado una serie de medidas para afrontar estos desafíos. Se ha informado de la creación de un plataforma secreada para promover el relevo generacional y el acceso a tierras, en un intento por mitigar la crisis de mano de obra y fortalecer el sector. Sin embargo, la lucha continúa en las calles, donde agricultores y ganaderos exigen mayor atención, protección y decisiones que aseguren un futuro digno para la agricultura española en un contexto de incertidumbre económica y competencia global.
