En un dramático giro de eventos durante el clásico del fútbol turco entre el Fenerbahce y su archirrival, el partido se vio empañado por una monumental tangana que resultó en la expulsión de tres jugadores. La tensión en el campo escaló rápidamente cuando un duro enfrentamiento en el segundo tiempo desencadenó un altercado masivo entre ambos equipos. La situación se volvió aún más crítica cuando el técnico del Fenerbahce, visiblemente frustrado, cargó hacia su contraparte del equipo rival, Okan Buruk, avivando aún más las llamas de un conflicto creciente que ya estaba fuera de control.
El impacto de la tangana fue inmediato y desató un fuerte operativo de seguridad para evitar que la situación se saliera de control entre jugadores y cuerpo técnico. Mientras las gradas vibraban con la emocionalidad de los seguidores, los árbitros no tuvieron más opción que imponer disciplina y mostraron la tarjeta roja a tres jugadores implicados en el altercado. La prensa local ha destacado el incidente como uno de los momentos más controversiales de la temporada, subrayando la necesidad de revisar estrategias para la gestión de la tensión en encuentros de alto riesgo como este clásico del fútbol turco.
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