

Moore Threads, conocida como la “Nvidia china”, está a punto de dar un paso significativo en su historia al debutar en el parqué tecnológico STAR Market de Shanghái. Con una mezcla de entusiasmo inversor y cifras deficitarias, la compañía se posiciona como uno de los grandes nombres en la nueva ola de fabricantes de chips de inteligencia artificial en China.
El lanzamiento de su oferta pública de venta (OPV) no ha pasado desapercibido. Con la emisión de 70 millones de acciones nuevas a 114,28 yuanes por título, Moore Threads espera recaudar cerca de 8.000 millones de yuanes, alcanzando una valoración post-salida de 53.700 millones de yuanes. Este debut ya se perfila como el mayor del año en el competitivo STAR Market, un índice ideado para fomentar el crecimiento de empresas tecnológicas de alto vuelo.
El proceso ha sido un éxito de suscripciones, con una demanda abrumadora desde los primeros momentos. Durante el “book building”, se contabilizó la participación de 267 instituciones, resultando en una asombrosa ratio de sobresuscripción de 1.572 a 1. La agilidad también ha caracterizado esta operación, completándose en apenas 122 días desde su solicitud hasta la emisión final.
Moore Threads se presenta como una alternativa local sólida frente a las potencias como Nvidia y AMD, ofreciendo unidades de procesamiento gráfico (GPU) de propósito general, en un contexto internacional marcado por restricciones a la exportación de chips avanzados. Con su arquitectura MUSA y la herramienta Musify, la compañía busca facilitar la migración desde el ecosistema Nvidia CUDA, abriendo un camino hacia una mayor autonomía en el desarrollo de tecnología.
No obstante, su trayectoria está matizada por desafíos significativos. Su director general, Zhang Jianzhong, destaca que, si bien hay productos que ya rivalizan en ciertos aspectos con Nvidia, la compañía todavía debe cerrar una considerable brecha tecnológica y de rendimiento. Las cifras refuerzan esta perspectiva: a pesar del crecimiento vertiginoso de ingresos, las pérdidas acumuladas casi alcanzan los 6.000 millones de yuanes en los últimos años.
Las expectativas de rentabilidad apuntan al 2027, pidiendo paciencia a los inversores. Mientras tanto, los fondos recaudados se destinarán al desarrollo de nuevos chips de IA y GPU de próxima generación, reflejando la apuesta estratégica de China en plena guerra de chips. En este contexto, Moore Threads se posiciona no solo como un participante clave en el mercado local, sino también como un representante de la ambición china por la autosuficiencia tecnológica.
Para los inversores, se trata de una oportunidad para involucrarse en una historia de crecimiento prometedora, aunque conlleva los riesgos inherentes a la fase temprana de una empresa tecnológica en rápida expansión. La evolución de Moore Threads será observada de cerca, tanto dentro como fuera de China, mientras intenta consolidarse en un sector vital para el futuro de la industria semiconductora global.
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