
El rey Mohamed VI de Marruecos, de 62 años, ha sido aconsejado por su médico personal a guardar reposo por tiempo indeterminado debido a una dolencia lumbar, según un comunicado oficial del Palacio Real. A pesar de que el informe médico asegura que su condición no presenta signos de gravedad, la lumbociática mecánica y la contractura muscular que padece han obligado al monarca a reducir sus apariciones públicas significativamente. Desde el 31 de octubre, cuando se dirigió por última vez a la nación por televisión tras la aprobación de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el Sáhara Occidental, no se ha visto al rey en su país. Tras este evento, Mohamed VI viajó a Emiratos Árabes Unidos, lo que le impidió asistir a la conmemoración del 50º aniversario de la Marcha Verde. Fotografías no verificadas han circulado en redes, mostrando al soberano en un centro comercial de Dubái, lugar donde ya pasó un tiempo prolongado durante el invierno de 2024 a 2025.
El príncipe Mulay Hasán, hijo del rey y heredero al trono, ha asumido algunas de las funciones de su padre, como la inauguración de la Copa de África de Fútbol en Marruecos, acompañado por su hermana, la princesa Lala Jadiya. Esta delegación de responsabilidades ha sido más evidente desde que Mohamed VI fue sometido a una operación de urgencia en diciembre de 2024 por una fractura de húmero, prolongando así un historial reciente de problemas de salud que incluye intervenciones quirúrgicas y períodos de rehabilitación. La frecuente ausencia del monarca en la esfera pública ha suscitado debates en Marruecos, intensificados con su prolongada estancia en el extranjero en años recientes. No obstante, Mohamed VI parece empeñado en mantener su influencia en el poder ejecutivo, como lo evidenció al retomar actividades oficiales en abril pasado, encabezando la puesta en marcha de la ampliación de una línea de tren de alta velocidad, símbolo de modernización durante su reinado.
Leer noticia completa en El Pais.
