
En un evento tan inusual como conmovedor, amigos y familiares de Javi Cid se reunieron para celebrar una fiesta en su honor, combinando el recuerdo de su vida con una peculiar sesión de ouija. La práctica, que buscaba mantener vivo el espíritu de su entrañable amigo, estuvo marcada por momentos de risa y nostalgia, con cada participante contribuyendo a la atmósfera cariñosa y ligera que caracterizó la noche. Entre conversas animadas y sorbos compartidos, la memoria de Javi se hizo presente, recordando su pasión por la vida y su capacidad para unir a las personas.
La fiesta-funeral se distinguió no solo por su enfoque poco convencional de recordar a un ser querido, sino también por la unión genuina que surgió entre los presentes. Amigos, que en la cotidianeidad habían perdido contacto, se reunieron en torno a la figura de Javi, reforzando lazos a través de anécdotas y vivencias compartidas. Esta celebración se presentó como un homenaje vibrante, donde se priorizó la celebración de la vida y la alegría sobre el luto, demostrando cómo el legado de una persona puede perdurar con amor y risas en aquellos que lo recuerdan.
Leer noticia completa en El Mundo.
