En una reciente comparecencia ante los medios, el ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, afirmó que su nación se mantiene del lado correcto de la historia, defendiendo su papel como guardián de la paz y la estabilidad globales. En su única intervención pública anual, Wang subrayó la postura de Beijing ante la escalada de tensiones en Oriente Próximo tras el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán. Reiteró que el conflicto «no debería haber ocurrido» y abogó por un cese inmediato de las hostilidades, insistiendo en el respeto a la soberanía iraní y la seguridad en el Golfo. En paralelo, Wang reafirmó el compromiso de China como mediador neutral en el conflicto de Ucrania, pese a las críticas por su cercanía a Moscú, destacando la solidez de la relación sino-rusa en la defensa del derecho internacional.
Durante la conferencia, el jefe de la diplomacia china abordó las crecientes tensiones con Japón, criticando la posición militarista de su primera ministra, Sanae Takaichi, y recordando la sensibilidad de la cuestión taiwanesa. Wang insistió en que Taiwán nunca será independiente y subrayó el retorno de la isla como un hecho histórico inevitable, alertando sobre el desorden que el separatismo podría causar en la región. Asimismo, propuso un enfoque conciliador hacia Estados Unidos, destacando la importancia de mejorar las relaciones bilaterales para evitar malentendidos y confrontaciones. A pesar de las diferencias entre ambas potencias, mostró apertura al diálogo y pidió una reciprocidad similar por parte del gobierno estadounidense. La intervención de Wang se produjo en el marco de las «Dos Sesiones», la reunión política anual más significativa de China, en la que dejó claro que la política exterior del país busca fortalecer su voz en asuntos geopolíticos clave, sin renunciar a sus intereses estratégicos.
Leer noticia completa en El Pais.
