El mapa tecnológico global está experimentando una transformación significativa. Dos de los titanes más influyentes del sector, Microsoft e IBM, han iniciado un proceso de reducción de su presencia en China, en un movimiento que refleja las crecientes tensiones geopolíticas entre Estados Unidos y el país asiático. Esta retirada subraya el impacto de estas tensiones en áreas clave como la inteligencia artificial, el cloud computing y el desarrollo de semiconductores.
Recientemente, Microsoft ha cerrado su emblemático laboratorio IoT & AI Insider Lab en Shanghái, un centro fundado en 2019 en el distrito tecnológico de Zhangjiang, dedicado a impulsar el ecosistema local de startups en inteligencia artificial e Internet de las Cosas. Desde su fundación, este laboratorio jugó un papel crucial en el desarrollo de más de 50 startups, generando inversiones por más de 1.300 millones de dólares y capacitando a unos 10.000 profesionales. El cierre tuvo lugar a inicios de 2025 sin un anuncio oficial por parte de Microsoft, aunque el contexto apunta a una respuesta estratégica ante las restricciones impuestas por Estados Unidos sobre la tecnología china.
La movida de Microsoft coincide con la oferta realizada en 2024 para reubicar a unos 800 de sus empleados de inteligencia artificial y cloud computing en China a otras regiones, lo que demuestra un alineamiento con las crecientes regulaciones estadounidenses. Brad Smith, presidente de la compañía, había indicado anteriormente que China representaba un modesto 1.5% de los ingresos globales de Microsoft, una cifra que facilita decisiones de repliegue estratégico para mitigar riesgos regulatorios y de seguridad.
IBM, por su parte, ha seguido un camino similar al cerrar su división de investigación y desarrollo en China, después de más de tres décadas de actividad en el país. Esta decisión forma parte de una reorganización global orientada a mejorar la eficiencia y concentración de recursos, aunque la compañía mantiene su filial IBM (China) Company Limited para operaciones comerciales. La clausura de estos centros de I+D provocó la pérdida de unos 1.600 empleos en 2024 y se inscribe en un contexto más amplio de recortes globales en IBM que podrían afectar a 9.000 trabajadores, con deslocalizaciones hacia mercados como India.
Estos desarrollos no son aislados, sino parte de un proceso de fragmentación geopolítica que está redefiniendo el sector tecnológico. Con las restricciones estadounidenses en la exportación de chips y el acceso a tecnología avanzada, China refuerza su apuesta por la autosuficiencia tecnológica. Empresas como Microsoft e IBM, con bases firmemente occidentales, enfrentan presiones para elegir entre mantener presencia en China o adherirse a regulaciones de Estados Unidos y la Unión Europea.
Para la industria global, esta dinámica representa un movimiento hacia entornos más regionalizados de innovación, afectando la interoperabilidad y provocando duplicaciones de esfuerzo. Esta reconfiguración podría llevar a que hubs tradicionales de I+D migren hacia mercados emergentes o aliados estratégicos, como India, Vietnam o Europa del Este. A corto plazo, es probable que esta transición ralentice el desarrollo de estándares globales y encarezca los costos de integración tecnológica, mientras que a largo plazo podría alterar radicalmente el liderazgo tecnológico a nivel mundial.