A los 30 años, Mariem Serroukh recibió un diagnóstico que transformó su vida: esclerosis múltiple. Esta enfermedad crónica le afectó considerablemente y la llevó a perder su trabajo. Buscando un entorno más adecuado para su salud, se trasladó a Piedralaves, en el Valle de Tiétar, donde experimentó una notable mejoría. Al establecerse en una comunidad agrícola, se sumergió en sus raíces culturales y, con el tiempo, participó en un evento benéfico donde cocinó platillos inspirados en la gastronomía marroquí. Esta vivencia inspiró el surgimiento de su proyecto emprendedor, Rollitos Mariem, que combina la tradición culinaria de su herencia con productos locales.
A través de Rollitos Mariem, Mariem no solo creó un negocio de catering de rollitos gourmet, sino que encontró una vía para expresar su creatividad y resiliencia frente a la adversidad. A pesar de los desafíos que supone su enfermedad, ha logrado generar un impacto positivo, recibiendo reconocimiento en eventos gastronómicos y creando una plataforma para conectar con otras personas. Mariem enfatiza que su emprendimiento es más que una ocupación: es una forma de reivindicar su valía y demostrar que, pese a vivir con esclerosis múltiple, sigue siendo capaz de generar felicidad. Su historia se convierte en un poderoso recordatorio sobre la importancia de no rendirse y seguir adelante a pesar de las barreras.
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