
México ha adoptado una postura firme en el Consejo de Seguridad de la ONU respecto a la crisis en Venezuela, pidiendo una resolución pacífica y negociada al enfoque militar de Estados Unidos contra el régimen de Nicolás Maduro. Héctor Vasconcelos, representante permanente de México, reafirmó el principio mexicano de «no intervención y solución pacífica de controversias», demandando que el Consejo asuma su responsabilidad en apego al derecho internacional. Esta intervención sigue los esfuerzos de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha ofrecido incluso el territorio mexicano como sede para una posible negociación entre las partes en conflicto, en un contexto donde ya se cuentan más de 100 víctimas mortales debido a los ataques estadounidenses en el Caribe.
El conflicto se intensificó con el anuncio de Donald Trump de un «bloqueo total» a los petroleros sancionados en Venezuela, lo que ha exacerbado las tensiones internacionales e involucrado a actores como China y Rusia, quienes han expresado su respaldo a Maduro. China ha criticado a Estados Unidos por violar el derecho internacional, debido a la incautación de buques que transportan petróleo venezolano. En este complejo escenario, México busca desempeñar un papel de mediador, llamando al secretario general de la ONU a aprovechar sus buenos oficios para reducir tensiones y crear un ambiente propicio para el diálogo. Al mismo tiempo, la presencia de drones estadounidenses en territorio mexicano aumenta las preocupaciones sobre el posible alcance del conflicto, mientras el gobierno de Sheinbaum se posiciona estratégicamente para proteger al país ante un posible contagio de estas tensiones al territorio nacional.
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