El rápido escrutinio confirmó las previsiones de las encuestas y Claudia Sheinbaum, como presidenta electa, subió al escenario instalado en el hotel Hilton Alameda de Ciudad de México en la madrugada del 3 de junio. Dirigió un mensaje de serenidad, subrayando la importancia de la armonía social, la honestidad y la lucha contra la corrupción. Sheinbaum, una ecologista y científica de izquierda, asumirá el cargo el próximo 1 de octubre, haciendo historia como la primera mujer en gobernar México, tras ganar con una ventaja de más de 30 puntos sobre su rival. No obstante, enfrenta un escenario complicado en medio de preocupaciones económicas, devaluación del peso y desafíos en las relaciones internacionales, especialmente con Estados Unidos.
La nueva administración deberá enfrentar un déficit récord, heredado en gran parte del mandato de su predecesor, Andrés Manuel López Obrador, junto con una desaceleración económica que ha llevado al Banco de México a ajustar sus previsiones de crecimiento a la baja. Analistas y economistas coinciden en que Sheinbaum deberá medir cada movimiento, equilibrando la disciplina financiera con la necesidad de impulsar reformas estructurales. A pesar de los retos, existe un consenso sobre la potencialidad de México para aprovechar el reposicionamiento global de las cadenas de valor gracias a su proximidad con Estados Unidos y su joven población, que puede ser un motor para un crecimiento sostenido en la próxima década.
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