El líder de la Unión Demócrata Cristiana de Alemania, Friedrich Merz, quien se perfila como el próximo canciller tras las elecciones recientes, ha realizado un viaje sorpresa a París para reunirse con el presidente francés Emmanuel Macron. El propósito de este encuentro fue reforzar el debilitado eje franco-alemán, vital para la estabilidad europea, en un contexto de tensiones transatlánticas por las medidas arancelarias de Donald Trump y sus negociaciones con Rusia sobre la paz en Ucrania. Durante su reunión, ambos líderes discutieron la urgencia de revitalizar esta alianza histórica, que ha sido crucial para liderar iniciativas fundamentales como la creación de la Unión Europea y la implementación del euro. Merz expresó la importancia de esta cooperación mediante un agradecimiento público a Macron, destacando la confianza y la amistad que sostienen las relaciones entre ambas naciones.
El deterioro del eje franco-alemán se ha intensificado desde 2021, exacerbado por la guerra en Ucrania y las crisis políticas en ambos países. La relación, aunque no rota, ha perdido la fluidez de épocas anteriores, especialmente tras la salida de Angela Merkel y la llegada de Olaf Scholz en Alemania, cuya falta de química personal con Macron expuso desacuerdos en temas como la energía y la defensa. Además, la invasión rusa de Ucrania reveló diferencias significativas en su enfoque hacia una autonomía estratégica europea. Mientras Francia promovía un papel más activo, Alemania fue criticada por su cautela. A esto se suman problemas domésticos recientes, como la inestabilidad política en Francia y el colapso de la coalición de Scholz en Alemania, que añaden un grado de incertidumbre a las relaciones bilaterales. Estas tensiones internas y estratégicas han afectado la capacidad de ambos países para liderar conjuntamente en un momento crítico para Europa.
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