Este martes, Ciudad de México vivió un ejercicio crítico para preparar a la población ante posibles eventos sísmicos. A las 11.00 de la mañana, el eco familiar de la alerta sísmica resonó a través de los 13.786 altavoces distribuidos por la capital, así como en los municipios mexiquenses, marcando el inicio del primer Simulacro Metropolitano del año 2026. Coordinado entre la Ciudad de México y el Estado de México, este ejercicio involucró la evacuación de más de 33.000 oficinas, edificios, escuelas y viviendas, participando un aproximado de 8,2 millones de personas. La jefa de Gobierno, Clara Brugada, calificó el simulacro como un “rotundo éxito”, destacando el tiempo promedio de evacuación de un minuto con 50 segundos. La operación fue observada desde el Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano (C5), con la participación de helicópteros cóndores que sobrevolaron la ciudad para asegurar el cumplimiento efectivo de los protocolos establecidos.
Bajo el supuesto de un sismo de magnitud 7,2 con epicentro en Pinotepa Nacional, Oaxaca, el simulacro también puso a prueba la efectividad del sistema de alerta en teléfonos celulares, a pesar de controversias recientes sobre su tono y volumen. Este ejercicio también coincidió con la visita de la FIFA, en preparación para el Mundial 2026, y fue utilizado para pulir los protocolos de emergencia ante la llegada de millones de turistas. Durante el simulacro, la presidenta Claudia Sheinbaum se pronunció sobre la necesidad de redefinir las etiquetas del sistema de alerta móvil, comprometiéndose a eliminar la confusión generada por la frase “Alerta Presidencial”, tras críticas recibidas a raíz de sismos anteriores. Estos esfuerzos reflejan un compromiso renovado para la seguridad cívica, buscando mejorar la coordinación interinstitucional y la operatividad de los servicios de emergencia en uno de los territorios más sísmicamente activos del mundo.
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