
En el cierre del año 2025, el Real Madrid vivió una noche agridulce en el Santiago Bernabéu al enfrentarse al Sevilla. Kylian Mbappé igualó el récord de 59 goles de Cristiano Ronaldo tras convertir un penalti en los minutos finales del partido, pero esto no bastó para apaciguar la creciente desilusión de la afición madrileña. La victoria por 2-0 no ocultó las carencias mostradas durante el encuentro, marcado por la falta de intensidad y precisión del equipo blanco, generando una ola de abucheos desde la grada. Vinicius Júnior, en particular, fue objeto de una sonora rechifla cuando fue sustituido, simbolizando el desencanto del público que vio a su equipo arrastrarse hacia el vestuario al término de un partido en el que Thibaut Courtois fue una vez más el héroe silencioso, manteniendo su portería invicta con intervenciones decisivas.
A lo largo del juego, el Real Madrid se mostró errático y sin cohesión, con jugadores como Dean Huijsen y Fran García incapaces de ejecutar acciones básicas sin dificultad. El contraste lo puso Jude Bellingham, quien, tras abrir el marcador con un gol de cabeza, se destacó como el motor solitario de un equipo apagado. Mientras tanto, el Sevilla, a pesar de jugar con un hombre menos tras la expulsión de Marcao, siguió generando peligro y manteniendo la esperanza de rescatar al menos un punto. Sin embargo, fue Mbappé quien selló el destino del encuentro, alcanzando el récord de Ronaldo con su celebrada anotación. Pese al triunfo, el ambiente en el Bernabéu reflejó más el fin de un idilio que la celebración de una victoria, con la sensación de que el equipo debe encontrar rápidamente su rumbo para no perder el protagonismo en la liga.
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