

El Real Madrid sobrevivió en El Pireo a una noche que tuvo momentos de exhibición y de sufrimiento extremo. Se impuso por 3-4 al Olympiacos en el estadio Georgios Karaiskakis, en la quinta jornada de la Liga de Campeones, en un partido marcado por los cuatro goles de Kylian Mbappé y por una fragilidad defensiva que volvió a poner al equipo de Xabi Alonso al borde del desastre.
El choque dejó una imagen tan poderosa como preocupante: un Real Madrid capaz de remontar un 1-0 en contra con un vendaval ofensivo liderado por su estrella francesa, pero también un conjunto que concedió demasiado en su propia área y terminó defendiendo con angustia una ventaja que había parecido definitiva.
La noche arrancó torcida para el Real Madrid. Apenas se habían disputado 8 minutos cuando Chiquinho aprovechó la pasividad de la zaga blanca para abrir el marcador y desatar el rugido del Karaiskakis. El Olympiacos encontraba premio muy pronto a su agresividad inicial, mientras el equipo español se mostraba blando en los duelos y descolocado atrás.
Sin embargo, el partido cambió de rostro en menos de diez minutos. A partir del 22, Kylian Mbappé activó su modo devastador y firmó un triplete relámpago que dio la vuelta al marcador y dejó en shock a la grada griega: 1-1 en el 22, 1-2 en el 24 y 1-3 en el 29. Tres golpes casi consecutivos, en apenas 6 minutos y 43 segundos, que evidenciaron la enorme diferencia de talento cuando el francés acelera y encuentra espacios.
Vinícius Júnior fue el socio perfecto durante ese tramo. El brasileño castigó constantemente la espalda de la defensa del Olympiacos, ganó duelos en banda y filtró balones que Mbappé convirtió en oro. Mientras el francés se encargaba de la ejecución final, el ‘10’ blanco se convirtió en un tormento permanente para los defensores locales, recordando sus mejores noches europeas.
Con el 1-3, el partido parecía encarrilado para los de Xabi Alonso. El Real Madrid se asentó en campo contrario, movió la pelota con más calma y dio la sensación de tener el duelo controlado. Pero esa ilusión duró lo justo.
En la segunda parte, el guion volvió a dinamitarse. El Olympiacos salió del vestuario decidido a no rendirse ante su afición. Fruto de esa ambición llegó el 2-3, obra de Taremi en el minuto 52, que aprovechó otra acción mal defendida dentro del área madridista para reenganchar a los griegos al encuentro.
El gol devolvió al partido todos los fantasmas que persiguen al Real Madrid en este tramo de la temporada: dificultades para cerrar los partidos, errores de concentración atrás y sensación de fragilidad cada vez que el rival pisa el área. La grada griega se vino arriba, y por momentos el Karaiskakis volvió a convertirse en ese “infierno” del que tanto se habla en Europa.
Pero cuando más peligro parecía correr el equipo madrileño, volvió a aparecer Mbappé. Alrededor del minuto 59, el delantero francés firmó su cuarto gol de la noche tras otra transición rápida y una definición propia de un atacante en estado de gracia, poniendo el 2-4 en el marcador y completando un póker histórico con la camiseta blanca.
Ese cuarto tanto permite a Mbappé entrar en un club de leyenda dentro del Real Madrid: se convierte en el cuarto jugador del club que logra cuatro goles en un mismo partido de Copa de Europa, uniéndose a nombres míticos como Alfredo Di Stéfano, Ferenc Puskás y Cristiano Ronaldo.
Lejos de rendirse, el Olympiacos siguió insistiendo. El empuje de la grada y la debilidad defensiva del Real Madrid dieron vida a un tramo final lleno de tensión. El equipo griego acumuló centros laterales, remates y segundas jugadas que obligaron a Lunin y a toda la línea defensiva blanca a multiplicarse.
El 3-4 llegó en el minuto 81, cuando Ayoub El Kaabi ganó un balón aéreo dentro del área y cabeceó prácticamente sin oposición para batir de nuevo al portero madridista. El tanto reactivó aún más al conjunto local, que se lanzó a por el empate en los últimos minutos y obligó al Real Madrid a un ejercicio de resistencia pura hasta el pitido final.
Las cifras del partido reflejaron esa sensación de asedio en el tramo final. Olympiacos rozó la veintena de remates, con numerosas llegadas peligrosas en los últimos minutos, mientras el equipo de Xabi Alonso se veía incapaz de controlar el ritmo del juego y sufría cada balón colgado al área.
La victoria deja al Real Madrid con 12 puntos y afianzado en la zona alta de la nueva fase de liga de la Champions, acercando al conjunto blanco a la clasificación directa para las rondas finales. Es, además, el primer triunfo oficial de la historia del club en Grecia, una curiosidad estadística que se había convertido en una espina clavada para la entidad blanca.
En el plano individual, la noche consagra aún más el papel de Mbappé como líder ofensivo del proyecto. Con los cuatro tantos en El Pireo, el francés se coloca con 9 goles en esta edición de la Champions y se sitúa como máximo goleador en solitario de la competición, reforzando también su dominio en la Liga, donde ya marchaba destacado.
Vinícius, por su parte, recuperó sensaciones tras varias semanas irregulares. Sus desbordes, sus asociaciones con Mbappé y su capacidad para castigar al espacio fueron una de las mejores noticias de la noche para Xabi Alonso, que necesita al brasileño enchufado de cara a las eliminatorias.
Sin embargo, el análisis colectivo deja más dudas que certezas. El equipo encajó tres goles, concedió demasiadas ocasiones claras y nunca dio la sensación de controlar completamente el encuentro. La ausencia de Courtois, la necesidad de ajustar una defensa en constante rotación y la falta de contundencia en las vigilancias defensivas son asuntos pendientes que el cuerpo técnico deberá abordar de inmediato.
El duelo ante el Olympiacos retrata a un Real Madrid con dos caras muy marcadas. Por un lado, una delantera que, con Mbappé y Vinícius, es capaz de destrozar cualquier defensa de Europa en cuestión de minutos. Por otro, una estructura defensiva frágil que permite que rivales inferiorizados en cuanto a calidad retornen a los partidos y obliguen al equipo blanco a sufrir hasta el final.
En un formato de Champions cada vez más exigente, con un calendario comprimido y rivales que castigan cualquier despiste, el balance entre pegada y solidez será decisivo. La capacidad de Mbappé para resolver partidos casi él solo no puede convertirse en el único plan del Real Madrid si quiere aspirar seriamente a levantar otra vez el máximo título continental.
En cualquier caso, la noche en el Karaiskakis deja una imagen clara: cuando el francés enciende el turbo, la competición vuelve a girar en torno a él. El Real Madrid se marcha de Grecia con una victoria sufrida, pero valiosísima, y con la sensación de que su techo en Europa dependerá de encontrar un equilibrio entre la brillantez de sus estrellas y la fiabilidad de todo el bloque.
¿Cuántos goles marcó Kylian Mbappé contra el Olympiacos?
Mbappé firmó un póker histórico con cuatro goles, tres de ellos en menos de diez minutos en la primera parte y otro más en la segunda, convirtiéndose en el cuarto jugador del Real Madrid que anota cuatro tantos en un mismo partido de Copa de Europa.
¿Por qué se habla de fragilidad defensiva del Real Madrid pese a la victoria?
Porque el equipo encajó tres goles, permitió numerosas ocasiones a su rival y terminó sufriendo hasta el último minuto. El Olympiacos se puso 1-0, llegó a recortar hasta el 3-4 y rozó el empate, lo que evidencia que el conjunto blanco todavía no ha encontrado la solidez defensiva necesaria para dominar los partidos en Europa.
¿Qué supone este resultado para el Real Madrid en la Champions League?
El triunfo en Grecia deja al Real Madrid con 12 puntos en la fase de liga y le acerca mucho a la clasificación directa para las rondas finales. La victoria refuerza su posición entre los favoritos, pero también señala aspectos tácticos que debe mejorar si quiere competir al máximo nivel en los cruces.
¿Por qué este partido es importante para la historia del Real Madrid en Grecia?
Más allá del marcador, el encuentro pasa a la historia porque supone el primer triunfo oficial del Real Madrid en suelo griego. Hasta ahora, el club no había logrado ganar en partidos de competición europea disputados en Grecia, por lo que el 3-4 ante el Olympiacos rompe una racha histórica negativa.
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