El 29 de octubre de 2024, la Comunidad Valenciana fue sacudida por una Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA) que causó la muerte de 229 personas y dejó un rastro de devastación en la región. Este fenómeno meteorológico extremo sorprendió a la población y a las autoridades por su intensidad, provocando inundaciones repentinas y daños materiales significativos. Los servicios de emergencia trabajaron sin descanso para rescatar a personas atrapadas y atender a los heridos, mientras que el gobierno regional solicitó ayuda urgente del gobierno central para gestionar la crisis.
La tragedia desató una fuerte discusión política que terminó por desestabilizar la legislatura en curso. Las críticas aumentaron hacia la gestión de la emergencia y la previsión de riesgos, generando tensiones entre los partidos políticos. A medida que las autoridades enfrentan la tarea de reconstrucción y de dar apoyo a las familias afectadas, la catástrofe ha puesto de manifiesto la urgente necesidad de revisar las políticas de prevención y gestión de riesgos climáticos en la región. La situación provocó que se adelantaran elecciones, reflejando la agitación política y social desencadenada por el desastre.
Leer noticia completa en El Mundo.
