

Más de 250 organizaciones sociales de distintas vertientes han lanzado un contundente manifiesto reclamando la cancelación del partido de baloncesto programado entre el Real Madrid y el Maccabi Tel Aviv. A través de una iniciativa coordinada desde Madrid y Barcelona, estas entidades buscan impedir el encuentro que se celebraría el 8 de enero en el Movistar Arena, en el contexto de la Euroliga.
El manifiesto cuenta con un amplio respaldo de la sociedad civil organizada en Madrid, movilizada por la solidaridad con Palestina. Promovido en gran parte por BDS Madrid y otras entidades, entre las firmantes se incluyen organizaciones vecinales, ecologistas, sindicales, feministas, políticas y culturales de la Comunidad de Madrid. Además, se suma el apoyo de algunos colectivos de otros territorios y de partidos de izquierda como Más Madrid, Podemos e Izquierda Unida.
Las organizaciones denuncian que la celebración de este encuentro deportivo supone una normalización del Estado de Israel, investigado por instancias internacionales por presuntos crímenes de genocidio contra el pueblo palestino. Consideran que la participación de equipos israelíes en competiciones internacionales blanquea las políticas de ocupación y apartheid que se les atribuyen.
Recientemente, la presión de organizaciones en Barcelona logró que el partido entre FC Barcelona y Maccabi Tel Aviv se jugase a puerta cerrada, lo que para los promotores del manifiesto representa un precedente de la efectividad de la movilización social. En un contexto de crecientes movilizaciones no violentas en territorio español, las entidades subrayan que el deporte no debe utilizarse como una herramienta de legitimación política.
La convocatoria exige que las autoridades competentes tomen medidas contra la ejecución del partido en Madrid, argumentando que permitirlo constituiría una complicidad política y simbólica con crímenes internacionales. Hacen un llamamiento a la sociedad madrileña para participar en acciones y movilizaciones el próximo 8 de enero, buscando hacer visible el rechazo a la presencia de equipos que consideran representan un régimen responsable de acciones genocidas.
En un escenario donde los eventos deportivos se tornan en símbolos de posturas políticas, la presión popular ha probado ser una herramienta efectiva para frenar lo que las organizaciones enmarcan como una normalización de la impunidad. La coalición de entidades firmantes refuerza que el deporte, al igual que otras esferas de interacción humana, no debe permanecer al margen de las violaciones a los derechos humanos a escala internacional.
Fuente: CGT zona sur
