Marx Arriaga, exdirector de Materiales Educativos en México, ha abandonado su oficina tras varios días de atrincheramiento en señal de resistencia por su despido. Arriaga, quien se destacó por impulsar una crítica social en las aulas a través de los nuevos libros de texto de la Nueva Escuela Mexicana, firmó su notificación de separación del cargo mientras expresaba su compromiso pedagógico y su intención de regresar al magisterio en caso de no coincidir con las nuevas políticas educativas. A pesar de las tensiones con el Gobierno, Arriaga fue elogiado por la presidenta Claudia Sheinbaum, quien reconoció su contribución al proyecto educativo vigente. El exdirector ha declarado que su lucha es pedagógica y no política, enfatizando que el futuro de la educación debería reflejar los valores de una educación crítica y popular.
El despido de Arriaga, origen de un conflicto político, fue resultado de desacuerdos con modificaciones solicitadas por sectores del Gobierno a los contenidos de los libros. Mientras Arriaga defiende contenidos que abordan la memoria histórica y episodios de violencia estatal, condena las presiones para cambiar el enfoque crítico por uno considerado neoliberal. Su resistencia en la oficina terminó al despejarse el camino para que Nadia López García asumiera la dirección. La situación ha sido objeto de debate en el ámbito educativo y político, con trabajadores que defienden el legado de Arriaga destacando su integridad y compromiso con los ideales de justicia y desarrollo social promovidos bajo la administración de Andrés Manuel López Obrador. A su vez, las acusaciones en medios sobre supuestas irregularidades en su gestión han sido desmentidas por su equipo, quienes aclaran que dichos ataques carecen de fundamento.
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