La Unión Europea enfrenta dificultades para cumplir sus promesas de devolver inmigrantes en situación irregular debido a la insuficiente cooperación de los países de origen, según un informe de la Comisión Europea. Marruecos, el socio prioritario con más nacionales cruzando irregularmente a Europa, solo acepta el 8% de las expulsiones. Otros países como Malí, Guinea, y Argelia tampoco colaboran adecuadamente, con tasas de retorno por debajo del 10%. En 2022, solo el 23% de los inmigrantes con órdenes de expulsión abandonaron la zona Schengen, reflejando los problemas para ejecutar retornos forzosos. La UE considera restricciones de visados como medida de presión para mejorar la cooperación de estos países, mientras busca modificar sus normativas migratorias para hacer más eficientes los procedimientos de expulsión.
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