En el Caribe colombiano, Carlos Caicedo ha reafirmado su hegemonía en el departamento del Magdalena al asegurar la victoria electoral de su ahijada política, Margarita Guerra, quien obtuvo el 56,1% de los votos en las elecciones por la Gobernación del departamento. A pesar de una novedosa alianza de oposición que incluía a petristas y uribistas respaldando al candidato Rafael Noya, quien alcanzó el 36% de apoyo, el caicedismo logró retener el poder. Con un 31% de participación electoral, considerablemente menor al 65% registrado en las elecciones de 2023, la victoria de Guerra no solo representa una reafirmación del liderazgo de Caicedo, precandidato presidencial, dentro de la izquierda colombiana, sino también un sostén crucial para la continuidad de su proyecto político en la región, destacando en un contexto donde la justicia había previamente anulado la elección de 2023 debido a casos de doble militancia.
La campaña electoral estuvo marcada por acusaciones y tensiones. Caicedo denunció supuesta interferencia de grupos armados como el Clan del Golfo y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada en favor de Noya, generando un clima de temor que podría haber influido en la baja participación. Además, la candidatura del outsider Miguel Martínez, conocida por sus extravagantes denuncias contra la corrupción, no logró captar el descontento generalizado, pues recibió solo el 4,9% de los votos. Por su parte, Guerra, que ha prometido continuar el legado de Caicedo, enfrentará el reto de liderar un departamento aquejado por altos índices de pobreza, deficientes infraestructuras y problemas de orden público. Mientras tanto, Caicedo busca consolidar su influencia a nivel nacional, cuestionando el reciente apoyo del Pacto Histórico a su adversario y insinuando posibles rencillas con el presidente Gustavo Petro, lo que podría determinar futuras alianzas políticas en Colombia.
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