
Este domingo, la Ciudad de México fue el epicentro de una manifestación masiva con motivo del Día Internacional de la Mujer, instaurado por la ONU en 1975 para visibilizar las desigualdades de género. Miles de mujeres de todas las edades inundaron las calles de la capital en una «marea morada», reclamando derechos, justicia y seguridad en un país donde la violencia feminicida y la lucha por la despenalización del aborto siguen siendo urgentes. Las protestas comenzaron en diversos puntos emblemáticos de la ciudad, como la Glorieta de las Mujeres que Luchan y el Ángel de la Independencia, convergiendo en el histórico Zócalo, una plaza que, anticipando la movilización, había sido cercada por las autoridades para controlar el posible caos.
Citlalli Hernández, secretaria de las Mujeres, destacó durante un evento presidencial que el 8 de marzo no solo es un día para recordar las luchas pasadas, sino también para reflexionar sobre los logros conseguidos y los desafíos pendientes. En paralelo, marchas similares se replicaron en otras ciudades del mundo; en España, por ejemplo, las manifestaciones se centraron en el auge de la ultraderecha y los conflictos bélicos, destacando un feminismo enérgico y antifascista. La participación y organización fueron claves, con espacios específicos para colectivos diversos, incluida la presencia de madres buscadoras, resaltando la pluralidad y unidad de un movimiento que sigue ganando fuerza globalmente.
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