
La emblemática avenida Paseo de la Reforma en la Ciudad de México se convirtió en un insólito escenario de tráfico detenido y calles vacías este jueves, debido a los bloqueos realizados por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Usualmente transitada, Reforma estuvo desprovista de los habituales automóviles y metrobuses, mientras bicitaxis intentaban cubrir la necesidad de transporte en medio del caos. La intervención de los maestros, quienes demandan la derogación de reformas a la Ley del ISSSTE y la reforma educativa, ha afectado no solo a los comercios circundantes, sino también a quienes dependen de las avenidas para llegar a sus destinos. Los conductores y transeúntes, atrapados en interminables filas de tráfico o empujados a desafiar las calles bloqueadas a pie, han expresado su frustración ante una situación que parece no tener pronta solución.
Mientras los manifestantes mantenían su posición en la avenida, comerciantes como Yasmani Olmos ven frustrada su rutina diaria por el tiempo extra que les toma llegar a sus negocios e intentar operar en un clima de disminución de clientela. A su vez, trabajadores como Yolanda Juárez llegan tarde a sus empleos, enfrentando una dicotomía entre el respeto a las protestas y la necesidad de cumplir con sus responsabilidades laborales. Los restaurantes afectados observan asientos vacíos durante lo que debería ser la hora pico. En contraste, los ciclotaxis experimentan una demanda inusualmente alta, aprovechando su habilidad para maniobrar entre los cortes de tráfico. Con un tercer día de movilizaciones en puerta, la ciudad se prepara para enfrentar la presión de equilibrar el derecho a la expresión con la necesidad de mantener en marcha el motor cotidiano de una capital ocupada y, en estos momentos, repleta de tensión.
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