

Este año, el número de unidades disponibles para la comercialización de plantones hortícolas ha aumentado significativamente, con 7.000 ejemplares adicionales en comparación con 2025, cuando se distribuyeron 48.000 entre más de cien solicitantes. La oferta abarca una variedad de cultivos que los interesados pueden adquirir de manera directa, en esta ocasión incorporando cebolla blanca y morada de Chinchón a la lista, junto con ya conocidos melones piel de sapo, azul y mochuelo, pimientos Infante de Aranjuez, San Clemente y de Aranjuez, y el tomate Gordo de Patones.
Este programa único exige un pedido mínimo de 80 unidades para melones, 200 para tomates y pimientos, y 500 para cebollas, asegurando así que la venta sea al por mayor. Los compradores potenciales tienen hasta el 31 de marzo para realizar sus reservas, utilizando el portal institucional online. Aquellos que resulten seleccionados, tras las solicitudes recibidas, podrán recoger sus plantones desde finales de abril hasta todo mayo en la finca experimental de La Isla, en Arganda del Rey.
La iniciativa, que se puso en marcha por primera vez en 2014, busca revitalizar la tradición hortícola de la región madrileña rescindiendo cultivos que, en muchos casos, habían dejado de comercializarse o simplemente desaparecido. Este esfuerzo ha permitido que el Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA) acumule un valioso Banco de Germoplasma constituido por más de 300 variedades de semillas. Sorprendentemente, un 80% de estas colecciones son simientes de especies que comenzaron a desaparecer en los años 60, pero que gracias al meticuloso trabajo de conservación del Instituto, se mantienen en un estado óptimo.
Este resurgir de cultivos olvidados no solo promueve la biodiversidad agrícola de la región, sino que también proporciona a agricultores y entusiastas locales la oportunidad de explorar y explotar variedades que durante largo tiempo permanecieron casi en el olvido. Además, resulta significativo el potencial que estas acciones tienen para contribuir a la sostenibilidad alimentaria local, en un contexto en que la producción sustentable es cada vez más crucial a nivel global.
