Lucas Hernández, jugador del Paris Saint-Germain, y su esposa, Victoria Triay, enfrentan graves acusaciones de trata de personas y trabajo no declarado. La denuncia, revelada por Paris Match y confirmada por el Ministerio Público francés, fue presentada por una familia colombiana que afirma haber trabajado entre septiembre de 2024 y noviembre de 2025 en el hogar de la pareja bajo condiciones laborales abusivas. Según la abogada de la familia, Lola Dubois, los demandantes trabajaban entre 70 y 80 horas semanales sin descanso, vacaciones ni contratos, recibiendo un pago de 2 mil euros mensuales, lo que Dubois califica como una situación de «esclavitud moderna». Aunque el año pasado se habrían formalizado contratos laborales, Dubois sostiene que estos se realizaron solo para aparentar legalidad sin mejorar la situación de los trabajadores.
Por su parte, Hernández y Triay han respondido a las acusaciones a través de un comunicado en sus redes sociales, donde niegan actuar con intención maliciosa y se declaran víctimas de manipulación. Aseguran haber ofrecido ayuda y afecto genuino a la familia denunciante, quienes se habrían presentado como amigos en proceso de regularizar su estatus migratorio. La pareja refleja su desilusión afirmando que su confianza fue traicionada y hacen un llamado a la decencia, el respeto y la prudencia en la discusión de este caso. La defensa del futbolista insiste en su colaboración con la justicia y en su compromiso con el respeto a los derechos humanos, mientras las investigaciones siguen su curso.
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