
El frío y las recientes nevadas no impidieron que, como cada 5 de enero, los Reyes Magos desembarcaran en Barcelona, aunque este año lo hicieron en la emblemática Golondrina María del Carmen, en lugar del tradicional pailebote Santa Eulàlia. Tras su llegada al Puerto de Barcelona, el alcalde Jaume Collboni les dio la bienvenida con pan y sal, un símbolo de hospitalidad, y les entregó las llaves de la ciudad, permitiendo que, tras la Cabalgata, pudieran traer regalos a todos los hogares barceloneses. Collboni destacó la importancia de la tradición, invitando a los Reyes a traer muchos regalos a los niños y enfatizando el deseo de la ciudad por un mundo en paz.
Después de este emotivo recibimiento, los Reyes Magos comenzaron su ruta hacia la ‘montaña mágica’ en una cabalgata que, este año, incluirá coreografías de bicicletas y un homenaje especial al Tour de Francia, que iniciará en Barcelona en 2026. La cabalgata, que atraerá a miles de familias a las calles, se llevará a cabo sin limitaciones de aforo, aunque se habilitarán espacios para personas con discapacidad. Sin embargo, el evento conllevará restricciones de movilidad en la ciudad, con el tráfico privado restringido y desvíos en el servicio de autobuses, por lo que se recomienda el uso del metro, que extenderá su horario hasta las dos de la madrugada.
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