Irán ha expresado su condena a lo que considera una «acción injustificada» por parte de la comunidad internacional, argumentando que dicho acto carece de base legal. Las autoridades iraníes han insistido en que esta medida atenta contra las normas establecidas en el derecho internacional, subrayando que podría desarrollarse en un precedente peligroso para futuras relaciones globales. Esta declaración se produjo a raíz de las recientes sanciones impuestas, las cuales Teherán juzga como un intento de socavar su soberanía.
El gobierno iraní ha llamado a un diálogo constructivo entre las partes involucradas, enfatizando la importancia de la diplomacia para resolver disputas en lugar de recurrir a medidas punitivas. Además, instaron a la comunidad internacional a reconsiderar sus acciones para evitar tensiones adicionales en la región. Irán asegura estar dispuesto a participar en conversaciones abiertas que conduzcan a una solución pacífica y mutuamente beneficiosa, subrayando su compromiso con la estabilidad regional y global.
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