

El Día Internacional de la Mujer, celebrado cada 8 de marzo, es una oportunidad para visibilizar el aporte fundamental de las mujeres en el ámbito de la Medicina de Familia y Comunitaria. Este sector, cada vez más feminizado, se enfrenta a desafíos que demandan políticas efectivas para promover el liderazgo de las mujeres y asegurar modelos organizativos que permitan la conciliación profesional y personal de todos los trabajadores sanitarios.
La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) destaca el papel clave de las mujeres médicas en la Atención Primaria, un pilar esencial del Sistema Nacional de Salud. Aunque su presencia es significativa, este avance no se traduce de forma proporcional en posiciones de influencia en las decisiones estratégicas del sector. La feminización de la medicina debe consolidarse no solo en número sino también en términos de liderazgo, asegurando una estructura laboral que facilite la conciliación como medida para mejorar la calidad asistencial.
En España, las mujeres constituyen el 62% de los profesionales médicos en activo, según datos del Observatorio Womeds de FACME. Sin embargo, solo el 42% accede a jefaturas de sección y un 37% lideran servicios. Este desbalance es aún más evidente en los espacios de más alta gestión y en sectores académicos, donde a pesar de los avances, las mujeres aún enfrentan un techo de cristal. En Medicina de Familia y Comunitaria, las mujeres representan el 66% del total de profesionales, una cifra que coincide con las socias de semFYC, donde el 71% son mujeres.
Para la semFYC, la organización de la Atención Primaria debe evolucionar para reflejar la realidad demográfica actual. La introducción de flexibilidad organizativa y modelos de autogestión son elementos cruciales para retener talento profesional, reducir el desgaste laboral y evitar la fuga de trabajadores. Estas medidas no solo promueven un entorno laboral más justo, sino que también potencian la calidad del servicio sanitario.
La conciliación profesional es más que una demanda laboral; es una estrategia para asegurar la calidad y sostenibilidad del sistema de salud. Un entorno laboral adecuado permite a los médicos de familia ofrecer una atención continua y de calidad, lo cual está asociado con una menor mortalidad, menos visitas a Urgencias y mejores resultados en salud comunitaria. La semFYC subraya que la igualdad de género en el ámbito de la salud no debe ser solo una aspiración sino un componente esencial para fortalecer la sanidad pública.
