Los cruces ilegales en la frontera sur de Estados Unidos incrementaron levemente en agosto, poniendo al Gobierno de Joe Biden y la campaña de Kamala Harris en el centro del debate en vísperas de las elecciones del 5 de noviembre. Según Alejandro Mayorkas, secretario de Seguridad Interior, la situación sigue controlada y se registran los niveles más bajos de detenciones desde septiembre de 2020, con 54.000 procesamientos en agosto. San Diego ha vuelto a ser el epicentro de estos cruces, seguido por El Paso y Tucson. A pesar del descenso logrado en meses anteriores, la administración aún enfrenta críticas por limitar el acceso al asilo, una medida que deberá reconsiderar si la tendencia continua. La herramienta CBP One ha facilitado la migración legal de miles de personas, mientras que el Congreso estadounidense discute una ley bipartidista de control fronterizo. En coordinación con países de la región, Estados Unidos ha intensificado las deportaciones para frenar la migración irregular.
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