
En una vibrante edición del Benidorm Fest 2026, Tony Grox y LUCYCALYS se alzaron con el codiciado trofeo y los 150.000 euros, gracias a su pegajosa canción «T amaré», la cual fue la favorita entre el público asistente. Sin embargo, la verdadera victoria también fue de RTVE, que ha sabido marcar la agenda social a través de un evento que atrae a una audiencia más joven y diversa. Esta segunda vida del festival ha impulsado una mejora notable en la producción y organización, ofreciendo una experiencia visual impactante que destaca por su calidad y fluidez. Con la participación de artistas emblemáticos como Melody y Chanel, el festival rememoró momentos icónicos que resonaron con el público, aunque la ausencia de la representación española en Eurovisión dejó un vacío en la narrativa del evento.
A pesar de la alta producción y la emoción palpable en la noche de cierre, se percibió una intención de homogeneizar las puestas en escena, lo que pudo haber restado individualidad a las actuaciones. La dirección artística de Sergio Jaén intentó aportar cohesión, pero algunos criterios estéticos llevaron a que muchos números fueran percibidos como ambiguos o sombríos, restando posibilidad de conexión con el público. Aun así, el evento destacó la versatilidad y pluralidad de la música española, reforzando la necesidad de mantener la diversidad y creatividad que caracteriza a RTVE. Con el telón de fondo de Benidorm y la promesa de futuros horizontes, el Benidorm Fest reafirma su papel como un espejo de la sociedad, celebrando la espontaneidad y la riqueza cultural del país.
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