

La ciudad de Las Rozas se ha vestido de gala para acoger el Festival Mundial de la Felicidad 2026, un evento de magnitud global organizado por la World Happiness Foundation. Desde ayer y hasta el domingo, las actividades tienen lugar en el emblemático Auditorio Joaquín Rodrigo y la expansiva Dehesa de Navalcarbón, brindando a los asistentes una experiencia enriquecedora centrada en la búsqueda de la felicidad.
La inauguración del festival contó con la participación destacada del alcalde de Las Rozas, José de la Uz, quien, acompañado por Gloria Fernández, concejal de Educación y Cultura, dio la bienvenida a los participantes. En el acto inaugural también estuvieron presentes figuras clave de la fundación organizadora, como Raúl Varela, CEO, y Luis Gallardo, presidente de la World Happiness Foundation, quienes resaltaron la importancia de fomentar espacios de bienestar y conciencia colectiva.
En la jornada de hoy, coincidiendo con el Día Internacional de la Felicidad impulsado por la ONU, las actividades giran en torno a la salud mental, el desarrollo personal y la dimensión de la consciencia. Con un enfoque que integra ciencia, psicología y espiritualidad, el festival busca ofrecer contenido riguroso y aplicable a la vida cotidiana, destacando la relevancia de cuidar la salud mental como parte fundamental del bienestar general.
El tercer día del evento estará dedicado a la educación y la cultura del bienestar, destacando el poder transformador del arte. Durante el día se presentarán proyectos pioneros desarrollados por la Fundación que han sido implementados en diversos contextos, como empresas, ciudades, colegios y hospitales, demostrando el impacto positivo de integrar estrategias de felicidad en diferentes ámbitos de la vida cotidiana.
Para cerrar el festival, el domingo estará orientado a la participación activa de la ciudadanía. Con un enfoque inclusivo, se llevarán a cabo actividades abiertas a todos los públicos, tales como sesiones de yoga, meditación y mindfulness, además de actividades deportivas para los más pequeños. Este último día busca integrar a la comunidad en prácticas que promuevan el bienestar individual y colectivo.
A medida que Las Rozas se convierte en el epicentro de un movimiento global por la felicidad, el festival no solo destaca la importancia de este valor en la vida personal y social, sino que también subraya el compromiso de la ciudad y sus líderes en la promoción de un ambiente de vida más pleno y consciente para todos sus habitantes. Las Rozas, una vez más, se posiciona como un referente internacional en iniciativas que trascienden fronteras para celebrar la esencia misma de la felicidad humana.
