

Las Rozas se ha vestido de gala por segundo año consecutivo al albergar la MADCUP Volley, un prestigioso torneo de voleibol base que no solo se centra en la competición deportiva, sino que también promueve una formación integral basada en valores y una convivencia educativa. Durante estos días, la localidad madrileña se ha transformado en un núcleo efervescente del voleibol formativo al reunir a 100 equipos y más de 1.000 jugadores que compiten en alrededor de 200 partidos.
Las categorías infantil, cadete y juvenil, tanto en las ramas femenina como masculina, son el epicentro de este evento que va más allá de la mera competición. La MADCUP Volley enfatiza en valores fundamentales como el respeto, la disciplina, el compañerismo y el trabajo en equipo, elementos esenciales para el crecimiento personal de los jóvenes deportistas. El torneo, por tanto, no solo busca descubrir futuros talentos, sino también formar a personas íntegras.
La edición de este año ha contado con la participación destacada de embajadores de nivel internacional como Giba, triple medallista olímpico y una auténtica leyenda del voleibol, así como la reconocida María Schlegel y César Irache, ambos referentes del voleibol nacional. Estos íconos del deporte no solo aportan prestigio, sino también su experiencia y conocimiento, enriqueciendo así la experiencia de los participantes.
Los encuentros han tenido lugar en varios pabellones de Las Rozas, como el polideportivo Dehesa de Navalcarbón, Entremontes, La Marazuela y San José, en Las Matas. Asimismo, las instalaciones del IES José García Nieto y del colegio Gredos San Diego han servido de escenario para estos vibrantes partidos. Estos lugares han subrayado el compromiso del municipio con el fomento del deporte base y la organización de eventos deportivos de alto calibre.
Este miércoles, la MADCUP Volley pondrá el broche de oro a esta edición con las fases finales y la ansiada entrega de premios, cerrando así un capítulo más en el libro del deporte formativo en Las Rozas. Con una mezcla de talento, espíritu deportivo y valores inquebrantables, el torneo no solo ha dejado una huella en la trayectoria de cada joven jugador, sino también en la comunidad que los acoge.
