La última noche del año en La 1 estuvo cargada de sorpresa y expectación con la conducción de las Campanadas por parte de LalaChus y David Broncano, dos figuras que capturaron la atención del público por distintos motivos. Broncano, conocido por su estilo original en «La Revuelta», llevó su irreverencia a un nuevo escenario al manejar situaciones inesperadas, incluyendo un peculiar descenso desde el tejado del Tío Pepe auxiliado por los Lunnis, y mostrando un desenfadado primer plano de sus nalgas en esmoquin. LalaChus, por su parte, desafió la controversia que surgió en redes sociales alrededor de su imagen cuando fue anunciada como presentadora. Luciendo un sofisticado vestido de Silvia Fernández, se unió a Broncano en una retransmisión que fue descrita como «espontánea, absurda e irreverente», creando una atmósfera de camaradería que evoca a amigos celebrando el Año Nuevo desde la comodidad de una sala de estar.
La retransmisión incluyó momentos de interacción con colegas de otras cadenas, gritos desde megáfonos y gestos afectuosos hacia Cristina Pedroche y Alberto Chicote en Antena 3, simbolizando la unión amistosa entre canales de televisión. También reflejó un compromiso con el plurilingüismo, presentando mensajes en catalán, euskera y gallego para felicitar las fiestas. Destacó el recuerdo a las víctimas de la DANA con un «¡Fuerza Valencia!» y visibilizó a trabajadores ocasionales de la Puerta del Sol. El dúo no solo entretuvo, sino que empleó su plataforma para expresar deseos personales, como una vivienda digna para todos y la aceptación de los cuerpos ajenos, lo que añadió un mensaje reflexivo a la celebración. Broncano aprovechó para hacer un guiño a la nueva normalidad, mientras LalaChus enfatizó la importancia de la televisión pública, conectando recuerdos de la infancia con los deseos para el próximo año.
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