

La Unión Europea está tomando medidas decisivas para reforzar su control sobre las plataformas de venta en línea, como Shein, Temu y Amazon, en una estrategia que busca proteger a los consumidores y garantizar el cumplimiento de las normativas comunitarias. La reciente reforma de la política aduanera común establece que estas plataformas deberán garantizar que todos los productos comercializados en el mercado europeo cumplen con las regulaciones de seguridad, fiscales y de calidad.
Este cambio llega en un contexto de aumento exponencial de importaciones de bajo valor, principalmente provenientes de China, que en 2025 superaron los 5.900 millones de artículos. De estos, el 90% se originó en el gigante asiático, poniendo a prueba los sistemas de inspección y control de la Unión. La avalancha de paquetes ha incrementado el riesgo de que productos peligrosos o ilegales lleguen a los hogares europeos, impulsando la necesidad de una regulación más estricta.
Una de las novedades más relevantes es la obligación de que las plataformas se establezcan en la Unión Europea o cuenten con representantes en el bloque. Esto pretende impedir el uso de empresas fantasma que eluden responsabilidades legales y que han sido un punto débil en los controles anteriores. Además, se crea una plataforma centralizada de gestión de datos, con sede en Lille, Francia, que facilitará la coordinación entre las autoridades aduaneras y permitirá un monitoreo más efectivo en tiempo real.
Por otro lado, la política introduce un arancel de 3 euros para paquetes de menos de 150 euros, que entró en vigor en julio pasado. Antes de 2026, se añadirá una tasa de gestión destinada a compensar los costos asociados al incremento de compras online, la cual será asumida por las plataformas responsables y no por los consumidores. Este recargo busca equilibrar la carga administrativa y reforzar la sostenibilidad del sistema.
Además, se reforzarán las sanciones para las empresas incumplidoras. Multas que oscilan entre el 1% y el 6% del valor total de las importaciones en un año podrán ser impuestas a aquellas plataformas que reiteradamente violen las normativas, e incluso podrán perder su estatus de operador de confianza, lo que implica mayores controles y restricción en sus operaciones.
La fecha prevista para que esta nueva estructura entre en pleno funcionamiento es 2031, con un centro europeo de datos aduaneros que operará desde 2028. La meta final es convertir este nodo en el único punto de entrada para las mercancías en la UE a partir de 2034, simplificando los procedimientos y reduciendo costos tanto para las autoridades como para las empresas.
El comisario de Comercio, Maros Sefcovic, calificó el acuerdo como un “paso transformador hacia un sistema más unificado y moderno”, afirmando que permitirá fortalecer la protección de los consumidores y adecuar la regulación a la realidad del comercio electrónico. No obstante, aún debe ser aprobado por los Estados miembros y la Eurocámara, en un proceso que busca equilibrar la eficacia con el respeto por las normativas internas.
Un aspecto que ha generado atención es la investigación en curso sobre Shein, acusada de diseñar productos que podrían violar la legislación europea, como muñecas con apariencia infantil o armas ilegales, lo que pudo constituir una violación grave de la Ley de Servicios Digitales. La posible imposición de multas millonarias refleja la voluntad de la Unión de poner fin a la “impunidad” de los infractores.
En definitiva, la nueva política aduanera representa un cambio de paradigma en la regulación del comercio electrónico en Europa. Con el fortalecimiento de los controles y la responsabilidad directa de las plataformas, se busca garantizar que los productos accesibles en el mercado comunitario sean seguros, legales y respetuosos con las normativas vigentes, marcando un paso claro hacia un mercado digital más responsable y protegido.
