En menos de una semana, la iniciativa anunciada por Rafael Louzán, presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), para postular a España, junto con Portugal y Marruecos, como anfitriones del Mundial Femenino de 2035 ha quedado desechada. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, confirmó que solo ha recibido una candidatura formal, la del Reino Unido, desestimando la propuesta conjunta del sur de Europa. Este giro ha causado conmoción al revelarse justo antes de finalizar el plazo para presentar las declaraciones de interés requeridas por el ente regulador del fútbol mundial. A pesar de que España presentó la documentación pertinente, el anuncio de Louzán parecía haber tomado por sorpresa a la UEFA, evidenciando una falta de consenso dentro del organismo europeo.
El proyecto cancelado de Louzán se sumaba a otras decisiones polémicas, como la posible mudanza de la Supercopa femenina a Arabia Saudí, lo que generó inquietudes por el historial del país en derechos humanos. La noticia de la candidatura, que en su momento fue recibida con entusiasmo por figuras del fútbol femenino como Montse Tomé, entrenadora de la selección nacional, se desintegró ante la falta de apoyo europeo y el respaldo exclusivo de la FIFA y la UEFA a la propuesta del Reino Unido. Ahora, el Reino Unido celebra ser la única propuesta para 2035, con el respaldo del primer ministro Keir Starmer y la determinación de comenzar los preparativos. Este desenlace resalta los desafíos que enfrenta la RFEF en el ámbito internacional, mientras el fútbol femenino sigue luchando por la visibilidad y el reconocimiento global.
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