Amparo Illana, esposa de Adolfo Suárez, fue conocida por su discreción mientras organizaba el entorno doméstico en La Moncloa, aunque también fue testigo de momentos tensos, como la ruptura de Suárez con Fernando Abril Martorell. En contraste, Pilar Ibáñez-Martín, esposa de Leopoldo Calvo Sotelo, era una presencia constante y educada junto a su marido, incluso en eventos oficiales, ganándose el apodo de «Caterpillar» entre los periodistas por su carácter firme y perseverante. Carmen Romero, pareja de Felipe González, también evolucionó en el ámbito público, pasando de acompañar a su esposo a desarrollar su propia carrera política como diputada del PSOE. Por su parte, Ana Botella, esposa de José María Aznar, adoptó un rol más tradicional durante su estancia en La Moncloa, pero posteriormente ocupó cargos políticos por su cuenta, incluso la alcaldía de Madrid.
El panorama de las esposas de presidentes en España presenta un cambio notable con Begoña Gómez, pareja del actual presidente Pedro Sánchez. Gómez ha sido acusada de aprovechar su posición para intereses personales y profesionales, siendo objeto de una investigación por parte de la Asamblea de Madrid que examina posibles tratos de favor en la Universidad Complutense. A diferencia de sus predecesoras, Gómez se ha involucrado activamente en la vida pública y ha utilizado su figura mediática para proyectar una imagen atlética y cercana. Esta situación ha llevado al gobierno a organizar una campaña para mostrar la normalidad y cordialidad en el matrimonio Sánchez-Gómez. Mientras tanto, crecen las críticas sobre la gestión y las influencias dentro del entorno presidencial, incluyendo la reciente polémica por la gestión de Sánchez en Correos y el papel de Juan Manuel Serrano en las Autopistas del Estado.
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