
En Barcelona, la actriz Maria Rodríguez Soto se destaca en carteles promocionales por su destacado papel en «La reina lloba», una obra realizada por Pau Carrió en el Teatre Nacional de Catalunya (TNC). La producción pone en el centro a Margarita de Anjou, una figura histórica que Shakespeare trató de forma secundaria en sus obras. Sin embargo, la crítica señala que el enfoque de la obra se centra en intrigas políticas al estilo de las pesadas tramas shakesperianas. La escenografía de Sebastià Brosa, inspirada en los teatros isabelinos, resulta poco impactante, mientras que la iluminación y la música no logran realzar el potencial de la puesta en escena. Aunque el vestuario a cargo de Adriana Parra incluye momentos creativos, como el simbolismo del embarazo de la protagonista, estos elementos no consiguen compensar las carencias generales del montaje.
La interpretación de Rodríguez Soto, influenciada por una corporalidad moderna, se percibe fuera de tono respecto al texto y al elenco. A pesar de la experiencia de actores como Quim Àvila, su rol no sobresale en los personajes de Enrique VI y Ricardo III. Los secundarios Xavi Ricart y Pepo Blasco logran ser más destacados en comparación con otros actores como Josep Julien, cuya actuación parece exagerada. La obra, estrenada hasta el 8 de marzo, despierta opiniones controvertidas, y se sugiere como un ejemplo de espectáculo que podría desalentar futuras visitas al teatro. En suma, «La reina lloba» busca ofrecer un relato ambicioso pero tropieza en su ejecución, dejando una experiencia teatral que no termina de encantar al público ni a la crítica.
Leer noticia completa en El Pais.
