Recientemente, el ministro de Agricultura, Luis Planas, envió un mensaje tranquilizador a agricultores y ganaderos afectados por una ola de incendios que parece estar remitiendo. En declaraciones en TVE 1, aseguró que «el riesgo de incendio está cubierto por el seguro agrario», que incluye bonificaciones del 40% por parte del Estado, con un presupuesto de hasta 315 millones de euros este año bajo el Plan de Seguros Agrarios Combinados. Sin embargo, la reforma del sistema de seguros agrarios, destinada a abordar los ‘riesgos extraordinarios’ vinculados al cambio climático, se encuentra paralizada, lo que ha suscitado críticas entre las organizaciones agrarias.
Las principales asociaciones del sector, como Asaja, COAG, UPA y Unión de Uniones, advierten que la falta de avances en la cobertura de riesgos extraordinarios podría agravar la situación, especialmente tras un año récord en indemnizaciones por siniestros, que alcanzaron los 1.236,33 millones de euros. Este año ha sido especialmente difícil para el campo, con la ola de incendios afectando más de 20.000 hectáreas, convirtiéndolo en el peor ejercicio en superficie afectada desde 2020. Las organizaciones agrarias solicitan un fortalecimiento del sistema de seguros y una mayor transparencia en su elaboración, destacando la necesidad de actualizar regularmente estos mecanismos para adaptarse a los desafíos climáticos actuales.
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