
En un estudio reciente sobre las capturas de especies exóticas invasoras, el galápago americano se ha destacado como el animal más aprehendido, con un total de 253 ejemplares localizados. Esta especie, originaria de Estados Unidos, ha establecido poblaciones significativas en varios ecosistemas fuera de su hábitat natural, causando preocupaciones por los efectos adversos en las especies locales y los ecosistemas. Le sigue en número de capturas la cotorra argentina, otra especie invasora que ha empezado a consolidarse en diversas regiones, especialmente urbanas, debido a su adaptabilidad y capacidad para reproducirse rápidamente.
El galápago peninsular también figura en la lista de especies controladas, aunque en menor medida en comparación con el galápago americano y la cotorra argentina. La presencia de estas especies no autóctonas representa un desafío para la biodiversidad local, ya que pueden competir con las especies nativas por recursos como alimentos y hábitats, además de poder introducir enfermedades. Las autoridades continúan sus esfuerzos para monitorear y gestionar estas poblaciones invasoras con el fin de proteger y conservar los ecosistemas autóctonos.
Leer noticia completa en El Mundo.
