Durante la jornada electoral en Extremadura, la participación hasta el mediodía mostró una notable disminución en comparación con las elecciones anteriores de 2023. A las dos de la tarde, había votado el 35,76% del censo, un descenso significativo en comparación con el 41,65% registrado en la misma franja horaria en los comicios previos. Esta caída en la participación suscita inquietudes, ya que, en elecciones pasadas, la afluencia a las urnas en Extremadura rara vez ha caído por debajo del 70%. Este año, la convocatoria tiene un matiz especial, ya que se trata de la primera ocasión en la que la región celebra elecciones autonómicas separadamente de las municipales y nacionales, tras un cambio precipitado por la falta de acuerdo sobre los Presupuestos regionales. Las urnas están abiertas hasta las ocho de la noche para los casi 891.000 convocados a votar, 27,000 de ellos por primera vez.
En medio de este contexto único, los candidatos han intentado fomentar la participación al ejercer su voto públicamente. María Guardiola, del Partido Popular, a quien las encuestas favorecen, y Miguel Ángel Gallardo, del PSOE, expresaron sus preocupaciones sobre la cita en plenas vísperas navideñas, que podría influir negativamente en la afluencia. Además, el clima gélido y las primeras nevadas en áreas montañosas acentúan las dificultades, especialmente para la población mayor de la región. Mientras la jornada transcurre con normalidad y sin incidentes significativos, solo se reportaron dos intentos de robo en sedes de correos en Cáceres, rápidamente controlados por las fuerzas del orden. La portavoz del gobierno regional, Elena Manzano, mantuvo informada a la ciudadanía sobre el progreso de una jornada electoral que, más allá de estas eventualidades, se ha desarrollado con orden.
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